lunes, 15 de agosto de 2011

EL BARCO NEGRO

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El otro día me encontraba en la playa, y allá, allá en el horizonte divicé un barco. Era un barco negro cuyo color contrastaba rosado purpura del atardecer y el verdiazul del mar.  Al verlo, mi corazón empezó a latir rápidamente y a mi memoria vino la Leyenda del Barco Negro. "¿Acaso sería ese?"

Por primera vez escuché hablar de ésta leyenda en Nicaragua dónde es muy popular.  Sin embargo, la gente se pone nerviosa, y esquiva, y trata de cambiar de tema rápidamente cuando escuchan hablar del Barco  Negro.  Muchos nicaranguences juran haberlo visto pero tienen sobrada razón para sentir miedo y no querer hablar de él.  Otros dicen que es una leyenda, un espejismo, que aparece flotando en el mar por el deseo que tienen muchos habitantes de huir de esas tierras.  De todos modos la contaré por si ustedes, también llegan a verlo.

Cuentan que hace mucho tiempo, ¡tiempales hace! Cruzaba un lancha de Granada a San Carlos y cuando viraba cerca de la isla Redonda le hicieron señal con una sábana.

Cuando los de la lancha bajaron a tierra solo ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! oyeron. Las dos familias que vivían en la isla, desde los viejos hasta las criaturas se estaban muriendo envenenadas. Se habían comido de una res muerta picada de toboba.


-¡Llévennos a Granada!- les dijeron. Y el Capitán preguntó:- ¿quién paga el viaje?

-No tenemos centavos -dijeron los envenenados-, pero pagamos con leña, pagamos con plátanos.

-¿Quién corta la leña?¿quién corta los plátanos? –dijeron los marineros.

-Llevo un viaje de chanchos a Los Chiles y si me entretengo se me mueren sofocados -dijo el capitán.

-Pero nosotros somos gente -dijeron los moribundos.

-También nosotros -contestaron los lancheros-; con esto nos ganamos la vida.

-¡Por Diosito! -gritó el más viejo de la isla-; ¿no ven que si nos dejan nos dan la muerte?

-Tenemos compromiso -dijo el Capitán.

Y se volvió con los marineros y ni porque estaban retorciéndose, tuvieron lastima. Ahí los dejaron. Pero la abuela se levantó del tapesco y a como le dio voz les echó la maldición:

-¡A como se les cerró el corazón se les cierre el lago!.

La lancha se fue. Cogió altura buscando San Carlos y desde entonces perdió tierra. Eso cuentan. Ya no vieron nunca tierra. Ni los cerros ven, ni las estrellas. Tienen años, dicen que tienen siglos de andar perdidos por los mares del mundo. Ya el barco está negro, ya tiene las velas podridas y las jarcias rotas. Mucha gente del Lago los han visto. Se topan en las aguas altas con el barco negro y los marineros barbudos y andrajosos les gritan:

-¿Dónde queda San Jorge?¿Dónde queda Granada?... Pero el viento se los lleva y no ven tierra. Están malditos.


Adaptacion
Pablo Antonio Cuadras y
Francisco Perez Estrada 
Leyendas de Nicaragua

5 comentarios:

  1. Querida amiga: Sentí una gran satisfacción al llegar al final de esta historia. No creo en las maldiciones. por eso me gustaría pensar que fue el destino el que los hizo perderse y no encontrar tierra. ¡Me encantó! Ah, y esa frase "tiempales hace" es recopada debe ser propia de tu tierra porque por acá no se usa. Me fascina el castellano adaptado a distintas regiones de nuestra América. Un abracito de oso.

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  2. Hace muchos años leí esta leyenda en "Leyendas de America" y me encantó. Imaginarme un barco todo destartalado con personajes fantasmagóricos recorriendo los mares, perdidos tratando de llegar a un destino me parecio fascinante. Discrepo sobre lo de las maldiciones, un tema interesante a debatir. El poder de la mente es energia y hay gente con una mente poderosa. Un abraXo de oso.

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  3. Pasé a saludarte amiga,
    deseo te encuentres bien. Un feliz domingo^^

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  4. quiero un argumento sobre esta leyenda por fa

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  5. necesito buenos comentarios sobre esta leyenda

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